El tercer espacio: por qué necesitamos hoy lugares donde ser, compartir y crecer de verdad

Vivimos en una sociedad que nos empuja a movernos constantemente entre dos grandes escenarios: el hogar y el trabajo. Dos espacios fundamentales, pero insuficientes para sostener la complejidad emocional y relacional de la vida. Aquí es donde tiene especial relevancia el concepto del tercer espacio, una idea que hoy vuelve con fuerza porque conecta con una necesidad profunda: tener un lugar donde poder ser nosotras/os mismas, compartir procesos vitales y crecer acompañadas.

El tercer espacio no es una moda ni un concepto vacío. Es una respuesta clara a la soledad emocional, al individualismo y a la dificultad creciente para sostener procesos personales complejos sin apoyo adecuado.

¿Qué es el “tercer espacio”?

El término third place o tercer espacio fue desarrollado por el sociólogo Ray Oldenburg, quien lo definió como aquel entorno que no es ni el hogar (primer espacio) ni el trabajo (segundo espacio), pero que cumple una función social esencial: favorecer la conexión humana, el sentido de pertenencia y la vida comunitaria.

Tradicionalmente, el tercer espacio se asociaba a lugares físicos como cafeterías, plazas, librerías o centros comunitarios. Espacios accesibles, informales y neutrales donde las personas podían encontrarse sin jerarquías ni expectativas de rendimiento.

Hoy, este concepto ha evolucionado. En 2025, hablar de tercer espacio implica también hablar de espacios emocionales y relacionales, físicos o simbólicos, donde podemos:

  • salir de los roles habituales,

  • expresarnos con mayor autenticidad,

  • compartir procesos personales,

  • sentirnos acompañadas sin juicio.

No se trata solo de dónde estamos, sino de cómo nos relacionamos y con qué intención.

Por qué hoy el tercer espacio es más necesario que nunca

Nunca habíamos estado tan conectadas/os digitalmente y, al mismo tiempo, tan desconectadas a nivel emocional. Las cifras de soledad no deseada, ansiedad y desgaste emocional siguen creciendo en Europa en 2025, especialmente entre personas adultas y profesionales.

La vida actual nos exige mucho:

  • adaptación constante,

  • toma de decisiones complejas,

  • conciliación, crianza, pareja

  • redefinición profesional,

  • gestión emocional continua.

Y, sin embargo, cada vez contamos con menos espacios seguros para procesar todo eso en compañía.

El tercer espacio surge como un lugar de equilibrio entre lo íntimo y lo social, donde:

  • no hay que demostrar nada,

  • no se espera productividad,

  • no se exige sostener a otros,

  • sí se invita a compartir desde la verdad.

¿Te has preguntado alguna vez dónde hablas de lo que realmente te pasa, sin tener que justificarte ni minimizarlo?

El tercer espacio y el bienestar emocional

Desde la psicología, el coaching y las disciplinas de acompañamiento emocional, sabemos que los procesos vitales se integran mejor cuando son compartidos. El tercer espacio cumple una función reguladora clave:

  • Reduce la sensación de aislamiento.

  • Favorece la autorregulación emocional.

  • Activa recursos internos que en soledad permanecen dormidos.

  • Normaliza la experiencia humana del cambio, la duda y la vulnerabilidad.

Compartir no es solo contar. Es sentirse vista, escuchada y sostenida.

Beneficios emocionales del tercer espacio

BeneficioImpacto emocionalSentido de pertenenciaReduce soledad y autoexigenciaEspacio seguroFacilita apertura emocionalEscucha activaAumenta claridad internaAcompañamientoRefuerza autoestima y recursosComunidad conscientePromueve crecimiento personal

¿Y el círculo de amistades? ¿No cumple esta función?

Esta es una pregunta muy habitual, y necesaria.

El círculo de amistades es un pilar fundamental en la vida. Aporta apoyo, disfrute, historia compartida y contención emocional. Sin embargo, no siempre es un espacio terapéutico ni de crecimiento consciente.

¿Por qué?

  • Dificultades vinculares

Para personas con heridas relacionales, miedo al rechazo o patrones de autosilenciamiento, las amistades pueden activar dinámicas que dificultan mostrarse tal y como son.

  • Espacios asociados al ocio

Muchas relaciones de amistad están ligadas al disfrute, al desahogo o a compartir experiencias desde lo subjetivo, lo cual es valioso, pero no siempre facilita una mirada profunda o transformadora.

  • Falta de neutralidad

Las amistades opinan desde su historia, sus creencias y su momento vital. A veces acompañan, otras aconsejan, pero no siempre sostienen desde una mirada objetiva o profesional.

Esto no resta valor a la amistad. Simplemente reconoce que no todos los vínculos están diseñados para acompañar procesos de crecimiento personal profundo.

El tercer espacio como espacio consciente

Aquí aparece una distinción clave: no todo tercer espacio es consciente, pero los terceros espacios conscientes sí marcan una diferencia real.

Un tercer espacio consciente es aquel que:

  • tiene una intención clara de crecimiento,

  • ofrece seguridad emocional,

  • cuenta con una facilitación profesional,

  • prioriza la escucha y la presencia,

  • respeta los tiempos y procesos de cada persona.

No es un lugar para entretenerse ni para recibir consejos rápidos. Es un espacio para integrar, comprender y transformarse.

Cómo se encarna el tercer espacio en mis servicios

Desde mi experiencia profesional acompañando a personas en procesos vitales y profesionales durante más de 15 años, he comprobado que el crecimiento profundo no sucede solo.

Por eso facilito espacios como:

Estos espacios funcionan como terceros espacios emocionales y relacionales, diseñados específicamente para:

  • bajar la autoexigencia,

  • compartir procesos vitales,

  • trabajar la autoestima y el merecimiento,

  • escuchar la propia voz,

  • sentirse acompañada sin juicios y desde la autenticidad, sin roles previos.

No sustituyen a las amistades.
Las complementan.

Aquí no hay que cuidar a nadie más.
Aquí puedes ser, sentir y procesar.

El tercer espacio en 2025: una necesidad, no un lujo

En un contexto social marcado por el cansancio emocional, la incertidumbre y la búsqueda de sentido, el tercer espacio se convierte en un pilar de salud emocional y desarrollo personal.

No es un extra.
Es una respuesta humana a un mundo complejo.

Porque la vida trae retos.
Y cuando esos retos se transitan acompañadas, en espacios seguros, con presencia y conciencia, pesan menos y se integran mejor.

Claudia Calderón

Claudia Calderón, Psicóloga & Coach. Especializada en acompañar a personas en momentos de cambio personal y profesional.

https://claudiacalderon.es
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